lunes, 30 de marzo de 2015

Tres esquinas

Es de esos tangos que se quedan pegados a la piel para siempre, sobre todo a aquellos que anduvimos por esos barrios de Barracas, Parque Patricios, Pompeya, Boedo... Barracas era un barrio de fábricas, poblado por familias de trabajadores, especialmente, y que albergó a clubes donde también supimos milonguear, como Barracas Central, Terremoto de Barracas, el Deportivo Pereyra, Barracas Juniors y otros de la zona.

Cadícamo que era un retratista poético, pintaba como muy pocos la época que le tocó vivir, que, afortunadamente fue larga. Y Ángel D'Agostino logró su mejor obra con este tango que Ángel Vargas clavó para neutralizarlo del voluble barrido del olvido. Lo sigo escuchando con una nostalgia tremenda y lo paso una y otra vez en la milonga porque además es maravillosamente bailable.

                                               
           

En una de esas charletas que tenía con Ángel y Coco D'Agostino, su sobrino, a la salida del Diario donde éramos compañeros con éste último -La Razón-, saqué a relucir la perenne condición de esta página y el rostro del celebrado pianista y director se iluminó. La historia de la esquina, del bar que tenía ese nombre y lo cambiaron, de la estación de ferrocarril, era muy conocida, pero el resto lo fuimos escarbando mientras sorbíamos la sidra de barril helada con amarettis.

- Allá por 1920 yo trabajaba en el Teatro con la compañía Arata-Simari-Franco y hacíamos un sainete de Enrique García Velloso llamado Armenonville, representándolo en el Teatro Nacional -contaba D'Agostino-. Y para una escena determinada, con aquellas historias del cabaret y las chicas que trabajaban allí, compuse un tango llamado Pobre piba, que era instrumental, solo con el fin de acompañar la situación escénica...

                             


-El tango quedó archivado entre tantos papeles amontonados, hasta que una noche a fines del cuarenta, estábamos en la boite Chez Nous y después de la actuación, me vino a la cabeza ese tema y lo empecé a tocar en el piano con la idea de rejuvenecerlo. Como estaba Cadícamo le dije si podía ponerle letra. Éste tomó unos apuntes y se lo llevó. Así fue como empezó la historia de Tres esquinas...

                             
D'Agostino y Cadícamo en los recuerdos.


Y ya con el tema compuesto lo estaban ensayando. Angelito Vargas con su vocecita fraseadora le estaba sacando punta y lo tenían bien enfilado, para entusiasmo de todos los integrantes de la orquesta. Pero había algo que no terminaba de satisfacer a D'Agostino, cuando a Vargas se le ocurre recitar el comienzo de la segunda parte:

Soy de ese barrio de humilde rango,
yo soy el tango sentimental...

Y continúa cantando:

Soy de ese barrio que toma mate
bajo la sombra que da el parral....

                                       
Alfredo Adolfo Attadía


Era el paréntesis que buscaba D'Agostino para no hacer tan largo el parlamento cantado. Y quedó redondito. Entonces venía el final de la segunda parte en la que el director había ideado una melodía con el piano, pero no salía como quería y en un paréntesis se puso a dialogar con el violinista Holgado Barrio. Y el primer bandoneón, que era Alfredo Attadía y había colaborado en el armado de la orquestación, entró a realizar unos acordes.

D'Agostino se incorporó y le dijo: "Dele, dele....".  Y quedó clavado. Cuando Vargas termina la segunda parte...

quemé en los ojos de una maleva
la ardiente ceba de mi pasión... 

..Attadia con el fueye se manda un solo maravilloso lleno de notas que emocionan. Y vendrá el violín de Holgado Barrio y el piano milonguero de D'Agostino, antes que vuelva Vargas con el final. Una obrita de arte. Me lo decía Alfredo Attadía en su exilio de Venezuela en 1967 o 68, cuando fuimos con la Selección argentina de fútbol.

-Lo tenía en la cabeza, había trabajado el tema con D'Agostino y lo tenía adentro. Sí, fue realmente precioso como quedó el tango, y aunque terminamos mal con Ángel, el capolavoro que hicimos con ese tango y la voz de Vargas, quedó para siempre entre los tangos imprescindibles...

                                     


El tema está filmado y es una delicia, incluso con un recitado previo de Vargas que suprimirán en la grabación.  Pero no resisto la tentación de verlo también en el corto que grabara Cadícamo, que lo ve sentado en la mesa del feca junto a  D'Agostino, que a su vez se levantará emocionado para terminar su parte. ¡Qué tangazo!


                                    


Y acá va el corto con D'Agostino y Cadícamo en vivo.

                        
                      





sábado, 28 de marzo de 2015

BIEN MILONGA

Sábado luminoso, primavera soleada, ritmo en el alma, música en los pies, hay ganas de darle el gusto al cuerpo y esta noche en la milonga lo haremos conn todo gusto. Para ello he seleccionado una música de primer nivel bailable, de manera que en la pista no quepa un alfiler. Así que le daremos con todo para rendirle honores a este sol que estábamos esperando y que nos calienta el ánimo.

                      
                                            




Y para ir abriendo boca, nada mejor que ver al gran maestro del gotán, Miguel Ángel Zotto, bailando a Pugliese, con su esposa y pareja Daiana, en un festival en Udinese, Italia.



                                        

viernes, 27 de marzo de 2015

Gaby, la voz sensual

Aunque la presenten con este aditamento vendedor, realmente la sensualidad está en su cuerpo juvenil, su sonrisa y rostro gatunos, sus maneras, su equipaje de vestimentas y el modus gentil. Por todo esto sorprende que se haya dedicado al tango, que, supuestamente, reclama otros bríos, voces pesadas y barrio, mucho barrio.

Gaby se llama Gabriela Anahí Biondo, nació en Bahía Blanca (Provincia de Buenos Aires), vivió  con su familia en un pueblo bonaerense hasta los seis años y luego se instalarán en Bahía Blanca. Los fantasmas de Di Sarli, Cobián, Achával, le habrán inyectado su fluido porque a los 12 años resolvió tomar clases de canto para seguir el camino del tango que delinearon aquellos próceres bahienses.

                                 


Hoy lleva grabados seis elepés y tiene un repertorio extenso. Es cabeza de espectáculos y ha frecuentado escenarios con figuras de la talla de Alberto Podestá, Oscar Ferrari, Tito Reyes o Luis Filipelli, que le dieron un empujón de fe a esa piba que parecía un bicho raro, con su hermosura juvenil, su desenfado y las ganas de triunfar en el género que había escogido de chiquilina.

Sus padres, su hermana la apoyaron siempre a muerte y fueron la base para que ella con 15 años participara en los Torneos Juveniles Bonaerenses, parándose por primera vez ante el público, cantando nada menos que El choclo. Siguió baqueteándose por festivales de los pueblos, luciendo su figurita, su voz educada y sus andares felinos, hasta que la contratan para el programa Sorpresa 2002 que conducía Julián Veich en Canal 13 durante 3 meses y merced al cual, la gran Capital le abre sus puertas de par en par.

                                             


Su profesora de arranque, Mónica Odoux, continúa vigilando su garganta y sus tonos, y ello le permite crecer ininterrumpidamente. Radicada en Buenos Aires a los 18 años, sus apariciones se suceden en escenarios, espectáculos, televisión, radio y grabaciones.  El empresario José Valle descubrió su gran caudal vendedor, y la incorporó a su equipo de Dandy Producciones. La esperaba La esquina de Homero Manzi, para darle el pase a la fama,  pero como le prometió a sus padres, nunca dejó los estudios, se matriculó en la Facultad luego de terminar sus estudios secundarios en Bahía Blanca, y sigue en el empeño.

 Confiesa sin rubores que "Mi primera "audición" fue en el pasillo de la casa de mis padres, entre su cuarto y el que ocupámos mi hermana y yo. Les canté "Garganta con arena" y "En esta tarde gris", con la luz apagada, porque me moría de vergüenza, pero quería demostrarles que lo que decía querer para mi futuro, venía en serio. Esos dos tangos eran algunos de los pocos que conocía ya que en casa no abundaban los cassettes de tango. Había alguno de Julio Sosa, otro de Gardel y uno de Valeria Lynch cantando tango. Y en casa de una de mis mejores amigas me aprendí el de Cacho Castaña".

                                               


Gaby integra el elenco de Muñecas bravas junto a Patricia Malanca y Geraldine Trenza Cobre, que a veces se presenta con otras cancionistas dependiendo del trabajo del momento. Y su capacidad intelectual le da pie, no sólo para guionar esas actuaciones sino incluso para ser coautora de libros: CARLOS DI SARLI - El señor con alma de niño, o "ROBERTO ACHÁVAL-El último cantor de Pichuco. También para dirigir programas radiales junto a mi querido amigo-humorista Calígula - (Fuimos compañeros en Canal 9). Y también otros programas en los que es la figura principal.

Muchacha joven, emprendedora, culta, bien aconsejada artística y tangamente, Gaby sigue jugando con sus poses, su figura de gatita mimosa, siempre juvenil y un look rompedor que arranca suspiros en la platea masculina. Se ha ganado a pulso el sitio que ocupa en las preferencias del público que la sigue y la aplaude, y yo coincido en que al tango le hacen falta estas artistas que lo rejuvenecen. Ha sabido elegir un repertorio macizo, llegador, y le eso también la ha aupado a su lugar de privilegio.

La podemos ver cantando el tango del bandoneonista Daniel Álvarez y Eduardo Maradei: Volvamos a empezar.


Y ya más asentada y con la suma de muchas piezas cantadas y grabadas, canta de Armando Pontier y José María Contursi: Tabaco

Dale Gaby!


                                                    
                                                     






miércoles, 25 de marzo de 2015

Roberto Grela

Aunque he hablado en anteriores notas del Blog, sobre este enorme guitarrista del barrio de San Telmo, lo he hecho por sus colaboraciones con Aníbal Troilo, Leopoldo Federico o Pepe Libertella. Estos dos últimos estaban sentados  en mesas aledañas de un boliche nuevo muy lindo que se inaguraba hace unos diez años en San Telmo. Y yo estaba en la vecina a Libertella. Y escuchaba cómo se reía el Tano con las salidas de Grela.  Esa noche actuaban el quinteto de Carlos Buono y Alberto Podestá.

Grela fue el gran guitarrista del tango, que en base a su oído y su gran intuición, marcó un estilo y una época que lo hizo diferente. Había comenzado de chico tocando el mandolín, por influencia de sus tíos Juan y Octavio que armaban verdaderas fiestas en el famoso conventillo de las 14 provincias en ese barrio porteñazo, a unos pocos metros del Colegio Juan Martín de Pueyrredón donde hice mis estudios secundarios.

                                           


Allí y en su casa natal conocería a otro instrumentista de fuste que compartía las guitarreadas, Manolo Parada, nacido en la Coruña y criado en su mismo barrio, que lo inclinó por la guitarra al advertir sus condiciones. Y lo que llegó a realizar con este instrumento lo empina como uno de los más grandes violeros que ha tenido el tango. Utilizaría la uña de carey, que al principio provocó comentarios despectivos de sus congéneres, pero que le daría una sonoridad distinta a sus ejcuciones.

Acompañó a cantores como Antonio Maida o Charlo, Jorge Casal, Roberto Díaz (que estrenó su famoso tango Las cuarenta), Edmundo Rivero, Alberto Marino, Osvaldo Cordó, Alberto Podestá, Nelly Omar y muchos más. Incluso a algunos que quedaron relegados en el olvido. Había conseguido darle un tono casi bandoneonístico a sus ejecuciones, y su bajo perfil, le impidió obtener un mayor reconocimiento popular, pero entre los músicos lo consideraron siempre en muy alta estima.

                                               


Su primer tango, en colaboración con Héctor Marcó, a quien tambien acompañó cuando éste cantaba, fue Callejón, que bastantes años más tarde merecería una hermosa creación de Ángel Cárdenas con Pichuco. Como autor dejó unos 70 temas entre los cuales destaca ese tango maravilloso: Las cuarenta, con letra de Francisco Gorrindo. Y otros como Viejo baldío con Víctor Lamanna, Hablando de tango, con Raúl Hormaza; Atardecer y A San Telmo, con Héctor Ayala o De punta y taco con Eifel Celesia.

En Caño 14, durante un intervalo, se sentó un rato en la mesa donde yo estaba con un amigo que le había entregado un premio y le pedí que viniera a un programa de radio que conducía con Papaleo los domingos de 8 a 12.30 por Radio Argentina. Me dijo que a esa hora le costaba levantarse pero charlamos bastante y me citaba entre sus maestros a Abel Fleury en cuyo conjunto gigante de guitarras había tocado, aprendiendo mucho y sobre todo contribuído a su amor por el foklore.

                                                   
Ensayando con el Polaco Goyeneche


Su hermosa y magistral consustación con el sentimiento de Pichuco arranca en 1952, cuando  Troilo lo invita a participar en la obra "El Patio de la Morocha" que con libro de Cátulo Castillo realizaban en el Teatro Presidente Alvear. Troilo hacía en un cuadro el personaje de Eduardo Arolas y Grela lo acompañó con su guitarra en La cachila, estableciendo una ligazón que dejaría obras maestras en el disco, cuando forman el cuarteto con Kicho Díaz en contrabajo y Eugenio Zaldívar con el guitarrón. Luego habrían algunos cambios pero la iniciativa tuvo tanto éxito que surgirían otros conjuntos que transitaban la misma senda y el propio Grela siguió buscando nuevos caminos.

                                               

A este guitarrista inolvidable lo escuchamos en su unión con Troilo, en el cuarteto, interpretando dos temas de gran impacto. Pa'que bailen los muchachos (de Troilo y Cadícamo) y Silbando, de Piana, Cátulo y González Castillo.

Maravillas.

Aníbal Troilo-Roberto Grela- Pa'que bailen los Muchachos - Silbando



lunes, 23 de marzo de 2015

Homenaje a Aníbal Troilo

Día lunes, ha comenzado la primavera, pero Madrid tiene el cielo encapotado, llueve intermitentemente desde hace unos días y me siento como Cadícamo en su tango Cuando tallan los recuerdos, con música de Rafael Rossi:

Llueve, llueve en el suburbio
y aquí, sólo en esta pieza,
va subiendo a mi cabeza
una extraña evocación....

Sí, me atoran los recuerdos, he vuelto a ver este filme documental sobre Aníbal Troilo y ha hecho mella en mi espíritu. En este documento impagable, desfilan grandes figuras del tango recordándolo y el mismo Pichuco en muchos momentos de su carrera. Y cuentan detalles, su metejón con la música, su infalible goma de borrar, su manera de ser, su porteñidad, Y esos toques de bandoneón maravillosos que contagiaban a sus músicos.

                                       


Como bien decía Domingo Mattio, su ladero en la orquesta: "Cuando Troilo, tocaba esos solos en el Tibidabo, con las luces tenues, a todos los integrantes de la orquesta se nos ponía la piel de gallina".

La película dura una hora veinte que pasa a toda velocidad y se nos hace corta. He tenido la suerte de haber vivido muchos momentos inolvidables con Pichuco. En una oportunidad me dedicó la hermosa foto que le sacó Annemarie Heinrich y la tengo frente a mí permanentemente.

Sinceramente me llega muy hondo este documento fílmico, las palabras de compañeros, artistas, músicos y confieso que se me escapan algunas lágrimas, por todo lo que representó para la ciudad, los milongueros, los tangueros, la obra que dejó, los tangos que firmó y esa manera íntima, recoleta, de tocar su bandoneón, haciéndolo hablar. Su fueye era poético, Hondo, sentimiento puro. Y como maestro de cantores, no tuvo igual en el tango. Todos los intérpretes vocales que pasaron por su orquesta, mejoraron y dieron un paso al frente en su carrera.

                                                   


Les invito a ver este documental que contiene muchos ingredientes, música, anécdotas y sobre todo, está presente el corazón de Aníbal Troilo.


                                                00 Pichuco. 2014

viernes, 20 de marzo de 2015

Orquestas rosarinas


La provincia de Santa Fe y especialmente su capital, Rosario, fueron cuna de numerosos puntales que aportaron a la causa del tango en Buenos Aires a lo largo de la historia, tanto en cantores como músicos o poetas. Al voleo podría nombrar a Julio Ahumada, Agustín Magaldi, Héctor Palacios, Antonio Ríos, Libertad Lamarque, Lito Bayardo, Alberto Suárez Villanueva, Aldo Calderón, Manuel Sucher, los hermanos Lipesker, Alfredo Belussi, Osvaldo Marinero Montes, Agustín Irusta, Emilio Barbato, Néstor Marconi, Ebe Bedrune, Nito Farace, Antonio Agri y una larga lista de intérpretes que enriquecieron el género.


Por eso creo que merecían esta página en el Blog y hoy traigo a dos orquestas de esa capital que Agustín Irusta ensalza en la zamba que compusiera con Lito Bayardo: Rosario de Santa Fe. La primera de esas orquestas es la del bandoneonista Ángel María Bellía.

Nació en Rosario, y fue uno de los cinco hijos de una familia italiana, de las tantas que se radicarían en esa provincia. Su padre le vió las aptitudes musicales y le compró un bandoneón, cuando era niño. A los doce años ya tenía el bandoneón en sus manos y luego de arduos estudios con dos profesores  pasa a tocar con 14 años, en cafetines rosarinos. Su buena técnica es el trampolín que le permite integrarse en orquestas como las de Nicolás Barbato, Salvador Eskenazi o Alejandro Migliazzo.

La Orquesta de Ángel Bellía (1º izq.) en Radio Litoral de Rosario.

En 1939 forma en la Orquesta Maipo, de Domingo Sala, y luego en la de José Alberto Migliazzo. En 1941 se casa y acude a la llamada de Buenos Aires donde toma parte en algunas orquestas como la de Roberto Zerrillo y regresará a Rosario para alistarse como primer bandoneón en el conjunto de Luis Chera entre 1944 y 1945. También será el primer bandoneón del conjunto de José Sala, quizás la orquesta de más arrastre en la zona.

En 1945 estará al frente de su primera orquesta, que actúa en Radio Litoral y también toca diariamente en la rambla Alberdi, junto a la jazz de Ery Mastro. Con una popularidad ganada a pulso, transita los mejores escenarios de la capital santafecina. Sus cantores Ricardo Faglia y Pedro Bassini ocupan los primeros lugares de las preferencias del público según una encuesta realizada en 1948 y que los muestra así: 1º) Ricardo Faglia, 2º) Pedro Bassini, 3º) Ricardo Argentino, 4º) Alfredo Belluschi, 5º) Aldo Calderón. La historia futura dará vuelta la encuesta.

Otra orquesta importante de esos años en la Chicago Argentina, como se denominara en los años 30 a Rosario, fue la de Raúl Higinio Bianchi, pianista, director, compositor y arreglador. nacido en 1904. Estudió música en el Conservatorio de quien sería futuro Director de la Sinfónica de Rosario: José Francisco Berrini. Allí se recibirá de maestro, pero cuando aún tiene pantalones cortos, actúa en el cine Empire, tocando música clásica en la época del cine mudo.

La orquesta de Raúl Bianchi (der.), Alfredo Belusi arriba (der,) y abajo centro Osvaldo Montes
El bandoneonista y empresario Carlos Leanza lo invita a formar en la orquesta que tendrá espacios preferentes en radio. Según testimonios de la época, Leanza le imprime un tono fresediano a la orquesta y se constituye en un claro ejemplo evolutivo del tango en Rosario, logrando lineamientos estéticos y profesionales más evolucionados, que otros músicos tomarán como ejemplo. El cantor era al principio Ángel Gandino El entrerriano, que venía de integrar en Rosario el dúo Gandino-Chavero (Atahualpa Yupanqui) .

En 1936, Leanza se convierte definitivamente en empresario, toma un local grande en la Avenida Costanera y Raúl Bianchi pasa a dirigir la orquesta desde el piano. El contrabajista de esa orquesta será inicialmente Juan José Fantín, que posteriormente realizará su carrera en Buenos Aires, integrándose en las orquestas de Antonio Rodio, Alfredo Gobbi (en su debut en la Confitería Sans Souci en 1942), o Argentino Galván, Julio De Caro y Ángel D'Agostino entre otras.

Osvaldo Montes

La orquesta, como tantas, irá teniendo cambios, ingresando en 1952 como primer bandoneón Osvaldo Marinero Montes y como cantor Alfredo Belluschi (luego Belusi), que más tarde harán gran carrera en Buenos Aires.

Con el recuerdo de estas dos fomaciones que contribuyeron a sentar baza en Rosario, contribuimos a hacer justicia con intérpretes que destacaron en el interior del país y que fueron bastantes más.

Y podemos escucharlas en sendos acetatos. Primero la Orquesta de Raúl Bianchi y el cantor Roberto Morel, en el valsecito: Serenata a mi amada, grabado en 1956, Y a continuación, el conjunto de Ángel María Bellía y el tango de Juan de Dios Filiberto y Juan Andrés Bruno: Yo te bendigo, que canta Pedro Bassini, de 1952.

Raúl Bianchi - Ricardo Morel - Serenata a mi amada

Ángel Bellía-Pedro Bassini - Yo te bendigo




jueves, 19 de marzo de 2015

Biografía de Francisco Canaro

Como les hablaba estos días de la obra enorme de este hombre nacido en San José (Uruguay) y radicado con su familia en Buenos Aires, cuando era un niño, junto a sus hermanos, ya que la prole del matrimonio italiano llegó a diez hijos. Pirincho, como lo bautizó la comadrona que asistió al parto, no tuvo prácticamente colegio y se crió en la más absoluta pobreza, por lo cual debió trabajar desde pequeño para ayudar al sostenimiento de la familia.

Por ello es mucho más valiosa su obra dentro del tango, y todas las aventuras que emprendió dentro del mismo, generalmente con resultado feliz. Pero, mejor que contarlo yo, es verlo adecuadamente en este documento que me cedió un gran tanguero, el amigo Ruben, como los otros anteriores de D'Arienzo y Di Sarli, y disfrutarlo junto con la música.

                                               


Pasarán un buen rato.


                                               Biografía de Francisco Canaro

martes, 17 de marzo de 2015

El Quinteto Pirincho

Francisco Canaro, pese a todas las invectivas y pullas creadas sobre su persona y sus actos, fue no sólo director y compositor de éxito, sino un hombre imaginativo, ambicioso y constante ideólogo y creador de oportunidades para él, sus hermanos, y los músicos que lo acompañaron en todas sus aventuras. Si bien su trayectoria como ejecutante es muy poca cosa, en el resto de sus emprendimientos musicales, acertó casi siempre.

Fue prácticamente el creador de las Revistas musicales con el tango como única expresión. Llevó el tango al cine, como productor aunque fuese el único oficio que le dió pérdidas. Creó una plaza importante en Europa con su orquesta, y luego le dejó la misma a sus hermanos que explotaron la veta en el Viejo continente durante años. Creó el trío Irusta-Fugazot-Demare que fue un bombazo. Y sería la persona decisiva en la fundación de SADAIC, la Sociedad que protegería los derechos autorales para siempre. Además, acudió al remate del terreno ubicado en la calle Lavalle 1545, con Agusto P. Berto y Luis Riccardi. La base de salida de la subasta era de 87.000 pesos. Pirincho ofreció 88.000 (pensando en pagar más) y nadie subió el precio por lo cual fue una verdadera ganga, y por la cual recibirían luego numerosas contraofertas, que serían desechadas.

                                   


Pero hoy me quería dedicar a su Quinteto Pirincho que formó con la idea de grabar discos, aunque jamás tocarían en público. Y resultó otra iniciativa idea brillante, que aún al día de hoy sigue rindiendo buenos dividendos. El Mismo Francisco Canaro lo cuenta en sus Memorias.

-Siempre me alentaron inquietudes por el propio espíritu del tango, y buscando lograr un ritmo bien acompasado del cien por ciento, creo haberlo logrado con el Quinteto Pirincho, a cuyo fin, y a pesar de haber sido el creador del cantor con la orquesta típica, eliminé ese elemento, porque el cantor de orquesta, en su afán de personal lucimiento, no siempre se ajusta al ritmo preciso, e impensadamente, sin quererlo, se aparta del compás que, aunque sea poco, queda retrasado y desvirtúa la armonía de la orquesta.

-El Quinteto Pirincho, sin haber actuado nunca en público y sin más propaganda que el vínculo del propio disco, se hizo prontamente popular por su creciente éxito, llegando a superar las ventas de mi propia orquesta.

- El Quinteto estaba compuesto por los siguientes instrumentos: piano, bandoneón, dos violines y contrabajo, bajo mi tesonera y vigilante dirección, procurando obtener en todo lo posible ritmo y compás. Salvo contadas excepciones, para grabar con el Quinteto seleccioné casi en su totalidad, tangos de la Guardia Vieja, para conservar mayor pureza en la coordinación de sonidos.

                                       
El Quinteto. Alegre (contrabajo) Sabino (piano), Minotto (Bandoneón), Scaglione-D'Alesandro (violines). Y el director.

El Quinteto debutaría en el disco el 14 de diciembre de 1940 y dio por finalizadas sus actuaciones en 1964. Incluso fueron contratados en Radio, señal de la popularidad del conjunto. Previamente Canaro también armó el Quinteto Don Pancho con la misma finalidad, aunque no llegó a tener la repercusión del que le sucediera.

Francisco Canaro fallecería en ese año 1964, y varios de los músicos que habían actuado en el Quinteto a lo largo de toda su trayectoria de 23 años, decidieron continuar con la obra de su director y sucesivamente lo dirigirían Antonio D'Alesandro, Federico Scorticati, Oscar Bassil (que fue con el Quinteto a Japón y grabó allí) y Jorge Dragone con Rafaela Canaro, la hija de Pirincho. Pasaron muchos músicos por el Quinteto que, pese a ello mantuvo siempre el tono, especialmente guiado por el bandoneón de Minotto, y sus sucesores Scorticati o Bassil.

                                                   


Voy a recordar a aquel Quinteto que huzo roncha durante años en el ambiente tanguero, con dos grabaciones. Primero con el tango del propio Canaro: El alacrán, grabado en 1959. Y seguidamente la milonga del mismo Canaro: Milongón, registrado en 1952.

Francisco Canaro - Quinteto Pirincho - El alacrán

Francisco Canaro - Quinteto Pirincho - Milongón


Y también podemos ver en la sala de grabación al Quinteto Francisco Canaro, ya desaparecido el fundador, con algunos de sus puntales como Antonio D'Alesandro, el gran Federico Scorticati en el fueye ( y su manera insólita de tocar con toda la mano pasando la correa), o el pianista Oscar Sabino. Lo hacen con el tango de Juan Bergamino: Joaquina.

                                        

Y de la gira que hiciera el Quinteto en 1992 a Japón, los vemos con el bandoneón de Oscar Bassil al frente, ejecutando la milonga del propio Bassil: Orillera.


                                          

lunes, 16 de marzo de 2015

Dos perlitas

En las milongas de los primeros años cincuenta, se bailaba con aquellos discos de pasta de 78rpm. Los discjockeys de entonces ponían un tango por ambas caras (que podía ser un tango y un vals o milonga) y uno de jazz (que incluía música caribeña o brasileña). Y recuerdo que era bastante común que en este primer género se escuchara  La vestida de rojo, una rumba movidita ejecutada por la orquesta de Harry Roy, que aparecía en la película Por unos ojos negros, en 1935.

Se trata de un director y clarinetista inglés nacido en Londres ( 1900/1971) como Harry Lipman, que tuvo mucha trascendencia en su época. Había arrancado con una banda junto a su hermano Sidney -pianista- a la que llamaron El Danrnswells. En la década de los años veinte llegaron a tocar en sitios de mucho prestigio como el London Coliseum y otros. Fueron cambiando los nombres de su banda y estuvieron tres años en el Café de París. Llamados The Original Five y The Original Crichton recorrerían lugares tan distintos como Sudáfrica, Australia o Alemania.

                                               


Poseedor de un prestigio personal adquirido por sus condiciones de director y ejecutante logró formar bandas que arrastraron mucho público, vendieron discos en grandes proporciones y a la vez supo demostrar condiciones artísticas que lo llevaron a incursionar en el cine. Conocería a Elizabeth Brook, con quien coincidió en un par de filmes (Ritmo Chantaje y Todo es ritmo); ella era hija del rajá blanco de Sarawak -Malasia- y se casarían en 1935.

Cuando llegaron los duros años de la guerra, Harry Roy acudió con su banda, llamada entonces Tiger Ragamuffins, a entretener a los soldados británicos en Medio Oriente. Viajaría a Estados Unidos donde era muy apreciado musicalmente pero le negaron el permiso de trabajo, quizás porque no tuvo la picardía de Francisco Canaro y otros argentinos que se inventaron diversas tretas para poder trabajar en Europa.

                               


En cambio realizó una gira por varios países de Sudamérica donde supieron recibirlos con los brazos abiertos y permaneció largo tiempo recorriéndolos con sus músicos. En Argentina, concretamente estuvo en 1938 y fue contratado por Radio El Mundo y actuó en cines, teatros y boites, con mucha aceptación popular, dada la espectacularidad de su Banda. Su orquesta provocó una verdadera revolución en el ambiente y con ella se despertó el interés de los músicos locales para dedicarse al jazz. La orquesta de Héctor Lomuto se inició precisamente en este género musical por la conmoción que había producido el clarinetista inglés con su banda.

Harry Roy
                                                 
Precisamente, todo este introito me sirve para traer a colación que le gustó mucho el tango y algunas orquestas de entonces que estaban golpeando con todo su arsenal de música renovadora a las puertas de la década del cuarenta. El famoso pianista y director inglés, Stanley Black  había hecho hecho el arreglo de dos tangos famosos como La cumparsita y Sentimiento gaucho y les dió un ritmo de rumba. Harry Roy grabó ambos arreglos con su banda y los tocó en su gira sudamericana.

                                             
                                          

Y yo arranco la semana precisamente con esas dos perlitas. Los tangos de Gerardo Matos Rodríguez y Francisco y Rafael Canaro, respectivamente, por la banda de Harry Roy.

 25- Harry Roy - La cumparsita

14. Harry Roy - Sentimiento gaucho

domingo, 15 de marzo de 2015

D'Arienzo y La cumparsita

Los milongueros asocian este tango inmortal con El Rey del compás porque revolucionó todo el mercado con su grabación. Y porque se impuso como cierre de las milongas de los años cincuenta en todos los clubes de Buenos Aires. Era como el gran postre de la gran cena. Y quedarse sin bailar este último tango significaba toda una frustración.

Fue además el tema que más veces grabó, hasta en 7 oportunidades. En los años 1928 y 1929, con las voces de Carlos Dante y Raquel Notar, respectivamente, para el sello Electra, propiedad de su tío, Alfredo Améndola. Y luego para el sello Victor en otras cinco placas, en los años 1937, 1943, 1951, 1963 y 1971.  La placa de 1951 tenía en la otra faz, la milonga de Pintín Castellanos La puñalada, que también registró en cuatro ocasiones, y batió records de venta.

                                             


Siempre recuerdo a los muchachos reunidos para escucharla y también la revolución que se armaba en las milongas con este disco. Fulvio Salamanca tuvo especial intervención en los arreglos y se nota su sabia mano en el resultado final. Una obra maestra y super milonguera.

Mi amigo Lito me manda este apunte que transcribo a continuación y que refleja con fidelidad lo que fué este registro en el ambiente tanguero.

-Escucharás a continuación La cumparsita por la orquesta de Juan D'Arienzo. Esta es la versión del año 1951, quizás la más famosa de todas.

-Presten atención al toque magistral del piano a cargo de Fulvio Salamanca, que le imprimió el clásico compás a la orquesta, una variación moderna y menos eléctrica, que la que le impusiera Rodolfo Biagi.

-Escucha a Enrique Alessio, primer bandoneón, en su famosa variación del segundo coro, magistral, sin palabras.

                                                   
D'Arienzo y Alessio


- No dejes de lado la melancolía del final, con el toque impecable del primer violín de la orquesta, Cayetano Puglisi.

-Finalmente, la perfecta sincronización instrumental que en corto tiempo le diera a Juan D'Arienzo el acertado calificativo de El Rey del compás.

                                           


-Esta Cumparsita es una obra maestra de interpretación que recorrió el mundo en grabaciones y sólo en Japón se vendieron más de doscientas mil placas.

Prosigue con un par de consideraciones más, pero con esas pequeñas frases sintetiza lo que representó esa placa, que mereció el homenaje de seguir cerrando las milongas en medio mundo, hasta el día de hoy.

Y acá está esa joya para alegrarnos la domenica. ¡Qué polenta per favore!

La cumparsita - Juan D'Arienzo - 1951



 









sábado, 14 de marzo de 2015

BIEN MILONGA

Utilizo el nombre del tango de Ismael Spitalnik, y toda la artillería musical de la década del cuarenta con el fin de armar una milonga para exquisitos. Para aquellos que saben degustar la música y los inspira para bailar. Pero además tenemos un piso que está a tono con la música y la milonga, porque no hay nada como un buen piso de madera, bien cuidado y lustrado, para dibujar armonías en el piso.

Si en algo se destaca BIEN MILONGA es en estos apartados fundamentales para el desarrollo de unas noches a tutiplén. Los tesoros hay que saber cuidarlos y los códigos, las formas y el elemento vital que aprendimos en los clubes porteños y alimenta las veladas bailables: La música, es en lo que más tiempo me demoro para no errarle a la Selección y alimentar la fiebre milonguera de los que acuden al cálido recinto.


                                         



Y para todos aquellos que dice que "Pugliese no se puede bailar", les traigo esta demostración que hicieron en 2004, esa entrañable pareja de Javier y Geraldine, en Porteño y bailarín. Se despachan con una maravillosa creación en el suelo, del tango de Mario Soto y Jorge Caldara: Pasional, por Osvaldo Pugliese con la voz del flaco Alberto Morán.

                                       
                                      

Y a continación se mandan con la milonga de Santini y Planells del Campo: Flor de Monserrat, por Rodolfo Biagi, cantando Alberto Amor.

Bellezas.

                                                  
          

jueves, 12 de marzo de 2015

Adolfo Carabelli

Aunque no haya sido un tanguero de pura cepa, este pianista nacido en San Fernando a orillas del Río de la Plata, formado académicamente como pianista de altos vuelos, pasaría a la historia de la música popular por haber dirigido la Orquesta del Sello Victor, bajo su nombre, por indicación de este sello y dando comienzo a una sucesión de conjuntos bajo el paraguas de la misma discográfica, que tuvieron un tono distinto, particular que sigue vigente en el gusto de los bailarines.

Carabelli fue enviado por sus padres a Italia para perfeccionarse cuando tenía 15 años. Permaneció allí, y en el Conservatorio de Bologna, recibiría lecciones de grandes maestros de la época musicalmente gloriosa de dicho país. Se recibió con todos los plácemes de sus profesores y al regreso, con 21 años, seguiría estudiando con Alberto D'Erasmo entre otros, lo que le permitiría alcanzar un nivel muy alto, que a la hora de incursionar en la música popular se haría notar y cómo.

                                                       


No era ésa la meta de Carabelli que tocaría la música clásica en un Trío, en confiterías distinguidas donde las damas iban a tomar el té, en salones y lugares de expansión nocturnos. Cuando llegó el jazz al Cono Sur, Carabelli se entusiasmo con este ritmo, a tal punto, que reunió a una conjunción de músicos de buena formación y fundó la jazz band, que llevaba el nombre de su director.

También actuaría en teatros, Café-concerts, y en sitios veraniegos con este conjunto al que denominó en sus comienzos como River Jazz Band, siendo precursor en tal instancia, de este ritmo en Argentina. Las partituras se las propocionaba un pianista ruso que llegó con la famosa bailarina Ana Pávlova, apellidado Lipoff, con quien incluso llegarían a tocar juntos.

En la orquesta de Carabelli se apuntaría como violinista Eduardo Armani en sus comienzos y le serviría de trampolín para proyectarse en ese ritmo -previo paso por el tango- años más tarde. Armani también había integrado la orquesta de Lipoff acompañando a la Pávlova. La orquesta de Carabelli pasó a grabar en el Sello Electra, de Alfredo Améndola (tío de Juan D'Arienzo) y de allí saltaría a la RCA Victor, que inicialmente lo contrató como asesor artístico.

                                   
Carabelli está sentado detrás de Vardaro, entre Petrucelli y Ciriaco Ortiz


En la medida que Carabelli fue demostrando su capacidad musical, y dado el auge que comenzaba a tener el tango en esos momentos, le encomendaron la formación de una Orquesta Típica. Fue allí donde el hombre supo escoger entre los más capacitados ejecutantes de aquel momento para conformar el conjunto que bajo su nombre o como Típica Victor, dejaría una larga colección de títulos, con diferentes integrantes y directores. Carabelli no abandonaría el jazz, pero al tango le daría un barniz progresista y la prueba está en esos discos que siguen alimentando el alma y los pies de los bailarines.

Ya Julio De Caro había comenzado con la jerarquización del tango y Carabelli supo aportar sus grandes conocimientos musicales para extirpar del género a los intuitivos, dándole paso a los músicos bien formados. Por esa orquesta, que nunca acatuó en público,  pasaron nombres como los de Elvino Vardaro, Luis Petrucelli -que le sucedería en la conducción del conjunto- Ciriaco Ortiz, Federico Scorticati, Carlos Marcucci, Pedro Laurenz, Manlio Francia, Agesilao Ferrazzano, Aníbal Troilo, Cayetano Puglisi, Eugenio Nóbile, Orlando Carabelli (hermano de Adolfo), Mario Maurano y otros.

                                               


Tenía 41 años, cuando Adolfo Carabelli se retiró de la RCA y de las actuaciones para recluirse en su domicilio de San Fernando, donde montaría un conservatorio, del cual saldrían pupilos como su vecino Francisco Pracánico. Alejado del público, de las orquestas y del éxito por un problema personal que no pudo resolver, moriría joven con 47 años, olvidado por la gente, pero con el recuerdo permanente de los músicos que lo conocieron y trataron. Su legado sirvió de modelo para posteriores generaciones cuando el tango entró en la senda de la perdurabilidad.

Hoy quiero recordarlo con dos temas de la Típica Adolfo Carabelli. En primer término, Inspiración, de Peregrino Paulos y Luis Rubistein, cantando Alberto Gómez. Lo grabaron el 17 de junio de 1932.  Y a continuación de Arturo De Bassi, El caburé, registrado ese mismo año. Vale la pena acotar que estos temas los grababa a la par de música de jazz, pasodobles y páginas de otros géneros.

19- Inspiración - Adolfo Carabelli-Alberto Gómez

13- El caburé - Adolfo Carabelli

martes, 10 de marzo de 2015

La Orquesta Columbia

Los sellos discográficos que vieron la potencia del tango como elemento comercial, no sólo contrataron a las orquestas y cantores que brillaban en aquellos momentos iniciales del género, sino que incluso llegaron a formar conjuntos con el nombre del Sello.

Así sucedió con la Típica Victor, la Típica Brunswick, o la Columbia que lucían el nombre de la grabadora y se integraban con los distintos músicos que ya grababan con sus respectivas orquestas en el Sello de marras. Algunas alcanzaron más suceso que otras, como en el caso de la Victor, que estuvo imprimiendo discos sin parar desde fines de 1925 hasta 1944, ininterrumpidamente.

La Victor tuvo varios directores pero los músicos que alternaban eran generalmente los mismos, con algunos cambios que se iban produciendo por la aparición de orquestas nuevas y ejecutantes que integrantes dichos conjuntos y eran artistas de la propia compañía.

                                               


La Brunswick y Columbia intentaron tal empeño y anunque contaron con buenos instrumentistas y directores no llegaron a tener nunca el éxito de ventas de la Victor, pese a que el mercado estaba en alza constante y las orquestas estrenaban temas nuevos y exitosos en forma permanente. A la vez se formaban conjuntos a una velocidad increíble y los músicos pasaban de una orquesta a otra, o de ejecutantes a directores con la misma celeridad.

La Típica Columbia no alcanzó a tener peso en esa puja porque en realidad, la orquesta de dicho sello grabó más temas de otros géneros que tangos, escasamente injertados en los discos que salían al mercado. Los pasodobles, por ejemplo, tenían cierta preeminencia buscando interesar a la masa de inmigrantes españoles que no cesaban de desembarcar en el puerto de Buenos Aires, debido a los problemas de guerras y miserias en el Viejo continente.

                                     
El pianista y director Alberto Castellanos


 Hay que tener en cuenta que la idea de las grabadoras fue imprimir discos para la venta, bajo el rótulo del Sello, con músicos de primera línea, pero jamás actuarían en público con esta marca. Por eso, Carabelli, Fresedo, Petrucelli, Maurano o Maffia, tanto podrían grabar con sus propias orquestas que hacerlo anónimanente bajo el paraguas de la marca discográfica.


La menos afortunada de estas experiencias, incluso por los motivos citados, fue la Típica Columbia perteneciente a este sello. Que pese  a contar en sus filas  con Aieta, Joaquín Mora, Minotto y otros nombres de peso, incluídos los vocalistas (Tania, Roberto Maida, Famá) no pudo imponer sus creaciones. Entre 1929 y 1932,  la orquesta fue dirigida por el pianista Alberto Castellanos, el mismo que acompañaría a Carlos Gardel en su aventura estadounidense. Los estribillistas eran Ernesto Famá, Jorge Omar y Antonio Buglione, que además fungía como violinista en los conjuntos.

Hoy traigo a esta orquesta al Blog en dos temas grabados por la misma. El primero es el tango de José Luis Padula, con letra de Lito Bayardo: 9 de julio, grabado en 1931, y cantado por Ernesto Famá. Y el tango Bordoneando, del violinista y compositor Pedro Sofía que dedicó buena parte de su vida a componer  música de cámara. Este tema es todo un hallazgo por la interpretación y el tono milonguero.

Orquesta Columbia- Ernesto famá - 9 de julio

16- Orquesta Columbia - Bordoneando


lunes, 9 de marzo de 2015

Juan D'Arienzo - Documental

Este regalo no tiene desperdicio. Los que tuvimos la suerte de vivirlo en vivo y en  directo, a través de la radio, en milongas, con los clubes desbordados de bailarines que lo sentían en el alma, sabemos lo que vale este Documento que me obsequiara mi buen amigo Rubén. Nadie, ninguna orquesta vendió discos a lo bestia como Juan D'Arienzo en aquellos largos años de su apogeo.Ninguna tuvo tantos imitadores en todo el país como la del "Rey del compás".

El documento trae numerosos temas suyos y reflexiones de gente del ambiente, músicos, integrantes de su orquesta, cantores y bastante material fílmico. Es imperdible y a mí me han saltado las lágrimas en varios pasajes del mismo, porque conocí y traté a varios de los personajes que intervienen en esta biografía. Además es importante ver nuevamente al cantor que mejor se adaptó al estilo D'Arienzo y marcó toda una época, aunque la historia quizás no sepa reconocerlo en sus méritos: Alberto Echagüe (Juan de Dios Osvaldo Rodríguez Bonfanti).

                                                           
La orquesta de Juan D'Arienzo en la temporada del Hotel Carrasco


Fue para D'Arienzo lo que Vargas para D'Agostino, Fiorentino para la primera orquesta de Troilo o Castillo para el conjunto de Ricardo Tanturi. Yo recuerdo su impacto con temas lunfardos como Cartón junao, Bien Pulenta, Bandera baja, El raje, Barajando, Canchero, Corrientes y Esmeralda, Mandria, Sin balurdo y tantos otros como Paciencia, La bruja, No mientas...

Este documento pone a D'Arienzo en el sitial que realmente ocupó pese a los críticos que lo denostaron y me trae infinidad de recuerdos. Mi hermano era fanático de la orquesta y compraba todos los discos que salían a la venta y tenían una extraordinaria demanda.

                                     


Juan D'Arienzo es un estandarte del tango y esta biografía sirve para que los actuales tangueros y milongueros tengan una idea cabal de todo lo que representó.

Con todo gusto la traigo al Blog para que puedan disfrutarlo.


                                                   12- Biografía de Juan D'Arienzo


viernes, 6 de marzo de 2015

Dos perlitas

A veces rasqueteando en nuestras discotecas encontramos algunas cosas que estaban olvidadas o perdidas. Lo mismo le sucede a tantos amigos tangueros que tengo diseminados por este mundo. Especialmente mi queridísimo gomía Sibilin, que desde su Rosario de Santa Fe, me suele mandar cositas muy interesantes. Y hoy lo recuerdo muy especialmente porque de dos discos de 78rpm, de esos antiguos que nos alumbraron, extrajo las dos perlitas que ilustran la página en este viernes soleado de Madrid.

El primero es de un famoso trío norteamericano de armonicistas: The Jerry Murad's Harmonicats. Estos son una derivación del grupo en que participaban antes, los Borra Minevith's Harmonica Rascals, en 1944. Jerry Murad, Al Fiore y Don Les decidieron formar el Trío de marras, durante la huelga del Sindicato de músicos, dado que la armónica no era considerada como un instrumento musical.
                           
                                          

Este trío grabó en Columbia durante los años 50, pasaron a la Mercury un tiempo y regresaron a  Columbia al final de los años 60. El álbum de 1966, What New, Harmonicats fue innovador. El trío tocó en dicho elepé temas como Blowin in the wind y Gett off of my clound, que tuvieron gran repercusión y éxisto de ventas. Participaron en el mismo grandes músicos como Pete Pedersen, Bud Boblink, León Lafell, Al Data y otros.

Hoy los traigo con el tango de Peregrino Paulos: Inspiración, que incluirían en un LP titulado: South American Nigthts, mezclado con otros ritmos de este continente.

                                                     


Y también, en ese otro aporte de Sibilin, lo traigo a un músico ucraniano que destacara durante muchos años en Argentina, Dajos Béla, especialmente en radios, en la época que este artefacto reunía a las familias en su torno. Había nacido en Kiev que entonces pertenecía a Rusia y se llamaba en realidad León Golzmann, hijo de ruso y húngara. Combatió como soldado en la primera guerra Mundial y al terminar estudió música en el Conservatorio de Moscú, con el célebre profesor Mikhail Press y luego violín -el instrumento que tocaba desde los 9 años-, en Berlín con Isaay Barmas.

                                             


Fue un artista destacado que tuvo su propio Salón para orquesta, en Berlín,  y el seudónimo artístico revela la influencia de la época con la música gitana húngara. Dajos Béla tuvo varias orquestas de gran renombre y viajó por varios países europeos, actuando incluso en algunas películas. Sobre todo con la música de jazz a finales de los años veinte, en que los discos que grababa se exportaban en grandes cantidades a todo el mundo.
                                                   

Con la llegada de los nazis al poder, y debido a su origen judío, se fue de gira por algunos países de Europa y en 1935 recibió una invitación  de Argentina para trabajar en Radio Splendid. De allí pasaría a Radio El Mundo donde durante varios años tuvo su propio programa y en su orquesta militaban músicos que viajaron con él y ayudó a escapar de las garras de Hitler. Además actuaba en salones donde se iba a tomar el té por las tardes y escuchar música, como la Richmond o El Galeón.

                                             
Dajos Béla con su violín,  al frente de su gran orquesta


Este músico de formación clásica, sólo volvió en los años setenta a Alemania para recibir el reconocimiento del Senado, en Berlín, pero radicaría en Argentina hasta su muerte en la Falda, Provincia de Córdoba en 1978.

Hoy lo recuerdo con su orquesta y el valsecito de Rosita Melo: Desde el alma. 


Dos perlitas sibilianas.

Jerry Murad's Harmonicats - Inspiración

Dajos Béla - Desde el alma




jueves, 5 de marzo de 2015

Chanel

Anoche estuvimos hablando de fútbol (FCBarcelona) y tango con dos amigos. Y mientras acompañábamos la charla con unas gotas de güisqui para calentar el garguero y darle máquina a la memoria, desfilaron numerosos grandes del tango por la cálida rueda. Nos detuvimos en el apartado de los cantores y los fuimos respasando mentalmente. Sus éxitos, sus estilos...

Y cuando llegó el turno Pugliese, opiné que Chanel fue el mejor vocalista que tuvo la orquesta, aunque Morán se llevó todos los aplausos y las flores. Incluso lo seguí al Flaco casi todas las noches en la Confitería Montecarlo de Corrientes y Libertad, cuando se fue de la orquesta del pianista de Villa Crespo y se hizo solista, acompañado por la orquesta de Armando Cupo. Morán tenía un estilo que conquistaba a todos, especialmente a las mujeres, sus más fieles seguidoras. Y oscureció la etapa de Chanel, que estaba en un tono muy distinto.

                                       

Y recordé una oportunidad que estuve con el Polaco Goyeneche, y salió la conversación sobre el recordado cantor de Pugliese y Sassone entre otros, además de su etapa de solista.
-Muy buen cantor. Excelente dicción y matices -sentenció el Polaco.-. Su creaciones de Farol, Yo te bendigo o Fuimos son excelentes, irreprochables. Les da el tono justo, la pintura ideal, Igual que Tiempo, qué tango tan lindo y evocativo, lo hace con una pureza al mango, enmarcándolo con la orquesta y sacándole brillo a los versos. Sí, mereció más suerte y más peso en la valoración general.

                                                 


A mí me gusta muchísimo este último tango de Francisco García Jiménez y el tano Ruggiero.Se los hice escuchar a los amigos y se quedaron pegados con el tema, por lo cual tuve que pasarles una copia porque no lo tenían clarito en sus recuerdos. Además les contaba que fuimos a visitarlo con Coco D'Agostino, una tarde-noche que salíamos del Diario La Razón, donde éramos compañeros, y me chocó encontrarlo mal de salud y económicamente. Yo no llegué a vivir esa etapa suya con Pugliese por razones de edad pero me crié y eduqué emocionalmente con todas aquellas grabaciones suyas que mi hermano pasaba en la vitrola. O las escuchaba en la radio.

Osvaldo Pugliese contaba al respecto, cómo lo incorporó a su conjunto.

-En el Café Nacional surgió la orquesta. Estaban Ruggiero, Alessio, Carrasco, el viejo Rossi, Tursky que hacía de todo, Camerano y otros. De cantor estuvo primero Mandarino y, cuando se fue con Troilo, me pregunta el dueño del Nacional:
-¿Te quedaste sin cantor, querés probar a uno que canta acá?"
-¿Quien es? -le pregunté.
-Se llama Roberto Chanel.
Bueno, dígale que venga!
(En ese entonces estaba cantando con la orquesta de José Tarantino, el pianista, padre de Osvaldo y su verdadero nombre era: Alfredo Mazzochi)

                                     
Pugliese firma el contrato y están Tursky, Chanel, Morán, Camerano y otros


-Y así empezó. ¡Fue una lucha con él! No lo querían porque era un muchacho delgado, alto, narigón y con pinta de turco, por eso lo rebautizaron así. Cuando debuté en Radio El Mundo, el director artístico, Aguirre, me citó un día y me largó estas palabras:
-¿Por qué no lo echa a ese cantor...?
-Pero, ¿cómo me dice eso? No, no lo voy a echar...
 Y entonces me recomendó otro cantor de linda pinta. Se llamaba Alberto Lago y lo incorporé a la orquesta para hacer dupla con Chanel, pero con el primero no pasó nada y Chanel se impuso con su estilo tan personal. La gente muchas veces me recuerda: -¡Qué dúo que hicieron Chanel y Morán!-

                                                 

La orquesta sin Ruggiero

- Los dos se acoplaron muy bien al estilo de la orquesta aunque eran muy distintos. Chanel tocaba muy bien la guitarra y se preparaba a fondo con ella. Escuchaba mucho los discos de Gardel y otros cantores, pero era muy personal y logró ganarse a la gente con sus interpretaciones.

Al final coincidimos con los amigos en el buen gusto y la fuerza que imprimía a sus interpretaciones, aunque se fue apagando paulatinamente, pese a que siguió grabando como solista o con Sassone. Creo que no lo favorecieron los repertorios escogidos y por eso se fue perdiendo, aunque cada tanto renacía con algún suceso como el caso de su tango Oración rante que compuso con Aldo Queirolo y que tuvo mucho eco en el público tanguero.

Pero yo me quedo con su etapa de Pugliese, donde dejó 31 temas grabados, de los cuales 3 los hizo a dúo con Alberto Morán.

Y lo recuerdo en estas dos creaciones: Yo te bendigo, de Juan de Dios Filiberto y Juan Andrés Bruno, grabado el 27 de marzo de 1947. Y con el evocador valsecito de Homero y Virgilio Expósito: Tu casa ya no está, registrado el 20 de julio de 1944..

 Yo te bendigo- O. Pugliese- R.Chanel

07- Tu casa ya no está- O.Pugliese-R.Chanel


martes, 3 de marzo de 2015

Plagios en el tango

Contra lo que se cree, y debido a la celeridad con que había que abastecer de temas a cantantes y orquestas, por las exigencias de las grabadoras, numerosos autores incurrieron en copias más o menos veladas de otras canciones del género, algo que no es de extrañar, dado que los poetas o letristas tenían talento para volver a fabricar un éxito con esos retales, y los intérpretes le dan nueva coloratura a las composiciones que se urdían sobre otras anteriores.

Estos casos que reseño a continuación, fueron observados y presentados a la Academia Porteña del Lunfardo por el señor Oscar Osvaldo Aiello y llaman enormemente la atención por tratarse de páginas muy trilladas por diferentes intérpretes de primo cartello. El citado Aiello, hermano del Rolo Lesica e hijo de Carmelo Aiello, fue  pianista del conjunto de su padre y prosiguió su carrera en otros conjuntos, además de aportar varios temas de su autoría.

                                             


Y decía este músico que los temas que citaba constituyen una auténtica curiosidad, "ya que abarca nada menos que seis tangos, en los cuales, la notación, en lo temporal, no es semejante... sino idéntica. Se trata de Viejo smoking de Guillermo Barbieri; Te aconsejo que me olvides, de Pedro Maffia; Cuando me entrés a fallar, de José María Aguilar; Ché Bartolo, de Rodolfo Scianmarella y Barajando, de Nicolás Vaccaro, todas estas en su primera parte. Y La Gayola, de Rafael Tuegols, en la segunda parte.

...La melodía de estos tangos comprende -en todos los casos- un levare de seis semicorcheas, seguido de quince compases, compuestos cada uno de ellos por ocho semicorcheas, con la única interrupción de una pausa de semicorcheas en los compases 4º, 8º y 12º, y el compás final"

                               


Como uno conoce el nivel de los músicos que aparentemente incurrieron en tamaños plagios, está casi obligado a pensar que ello ocurriera entre la urgencia de sus creaciones y la memoria atiborrada de canciones, o a una mera casualidad. Porque en todos los casos citados, esos músicos dieron prueba acabada de su capacidad para crear temas que hicieron huella en el cancionero popular, con tangos, milongas y valsecitos de muy buen gusto que siguen vigente en la admiración de tangueros y/o milongueros.

En su día ya traté en este Blog, el caso de Comme il faut (1918) de Eduardo Arolas y Comparsa criolla (1930) de Rafael Iriarte, que son el mismo tango, aún cuando tengan diferentes nombres y firmas. El valsecito de José Betinotti, Pobre mi madre querida o incluso Tu diagnóstico, otro vals de su cosecha, tienen varios parientes cercanos en forma de canciones, en una época en que no existían registros de los temas en una Sociedad como ocurriera luego. Eran temas que andaban por el aire, flotaban y se quedaban en los oídos y la firma del primero que las patentara, como ocurriera con el tango-milonga El llorón, que tiene varios padres.


Podría hablar un rato largo de estas cuestiones que suelen ocurrir en todos los géneros, especialmente en la etapa iniciática, pero hoy traigo estos ejemplos a la palestra para que jueguen a comparar y a descubrir esas semejanzas que señalara Aiello.

Y les pongo un par de ejemplos para que afinen la oreja: En este caso  les dejo Viejo smoking, de Guillermo Barbieri y Enrique Cadícamo, por la orquesta de Juan Maglio Pacho, grabado en 1930. Y Te aconsejo que me olvides, de Pedro Maffia y Jorge Curi, registrado por la orquesta de Francisco Lomuto en 1928, ambos temas en versión instrumental.

19- Viejo smoking- Juan Maglio Pacho

19- Te aconsejo que me olvides - Francisco Lomuto